Viajamos
hacia ese puente
que nos unirá.
No está lejos,
pero precisamos tiempo,
y calma,
y perspectiva sobre lo relevante.
Demostremos
que nos amamos.
Está ahí,
mas hemos de llegar sin fisuras,
con los suficientes circunloquios
para recordar
lo que nos interesa,
lo que nos conviene.
Es el amor
el que llama a la puerta.
La cita, ese puente,
y hacia allá vamos.
La singladura nos ha de servir
para prepararnos bien.
El cariño ya empieza
a curar las heridas.
Juan T.
Emocionas mi ser
con ese reclamo
que es un beso.
Llegarán más.
Es cuestión de los dos.
Nos debemos soltar.
Viviremos libremente
con una gracia
que nos eternizará.
Hemos sentido
que tenemos una claridad
con la que creceremos
una y otra vez.
Nos apuntamos al recuerdo
con una base ideal
que se sustenta
en el cariño ofrecido.
Fortalecemos el interior.
Ya no vemos los problemas.
Estamos donde es menester.
Juan T.
Beso tu frente,
y tus labios,
y cada poro de tu cara,
tu cabeza;
y comienzo una aventura
que es viaje
por tu cuerpo,
que me tranquiliza y apasiona
a la vez, en paralelo,
con virtudes y vehemencias,
con distracciones,
con normas que rompemos
para reclamar
la libertad que nos permite
avanzar con surgimientos
de una paz que nos reparte
dicha y conocimiento.
Te beso, te abrazo,
y quiero no acabar.
Todo cuanto nos hemos dicho
ya adquiere realidad.
Los pasos van lentos:
por eso se saborean más.
Juan T.
Pintamos los deseos de una libertad que nos promueve. Hemos dado con las historias más diáfanas, con las virtudes que nos dirigen hacia la independencia más clara. Nos preguntamos sobre las esencias que nos llevan, que son frutos del liderazgo que defendemos.
Nos mostramos en esa claridad que nos previene. Nos brindamos ese calor que alimenta con enseres de pureza transparente. Hemos de consultar todo lo necesario. Nos presentaremos.
Las partes de antaño nos igualan a cuanto fue. Tenemos memoria. Superaremos el frío con una voluntad de generación espontánea.
Las intenciones nos deben portar donde la virtud tiene algo que relatar. Nos haremos caso. Los fines son mayores. Nos identificamos con hechos.
Nos convertimos en listos con cuestiones que se repiten. Hemos de serenar los ánimos del pasado, que son, que pueden, que nos presentan todo. Los aires permiten la comunicación. Renovamos.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Nos hemos de subir a la cima que es voluntad y aprendizaje. Debemos ocasionar las mejores estructuras. Nos hemos de ir cerca y lejos.
Consintamos el abatimiento. Nos debemos llevar lo más hermoso. Procuremos conducirnos con la virtud de ser en la prevención.
No malgastemos los tiempos. Nos hemos de presentir con orientaciones que nos brinden posibilidades de estimar. Nos hemos de ubicar oportunamente.
Describamos cuanto tiene justificación y sentimiento en lo profundo. Generemos ilusión. Brindemos con garbo lo más sencillo.
Prestemos lo idóneo. Comuniquemos lo más deseable. Regalemos accesos. Los ideales se pueden plantear con gracejos convenientes.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Generemos amistad
con recargos
y anhelos de libertad.
Pongamos la disposición
en el brete ideal
con reglas de oro.
Nos hemos de gozar
con normas de anticipo
que nos lleven
con recuerdos de un cariño sólido.
Nos hemos de consolidar
con deseos de negativas
que son nuevas, relucientes,
en la voluntad de antaño.
Hemos de construirnos
con virtudes llenas de estima
y de construcciones finitas.
Comparamos y crecemos
en amistad y bondad.
Nos entendemos muy bien.
Juan T.
Estabilicemos las raíces de los problemas, y vayamos hacia esos consejos que nos deben animar con gratitudes que hemos de realizar desde la eternidad de las cuestiones que consideramos fundamentales, incluso en su anonimato.
Procuremos progresar en comandita, todos juntos, con resortes que nos anclen a las verdades en las que estamos. Podemos mucho.
Nos hemos de componer con lo más deseado, con lo más lindo, con lo que oferta ocasiones y disponibilidades finitas. Nos hemos de corroborar con lo más honroso.
Nos supondremos con los brillos de una puerta que nos aconsejará hacer un poco más, siempre un poco más. La existencia es así.
No nos asustemos ante las caricias de un amor que nos debe procurar equilibrio y no desazón. Nos debemos al universo con gratitud. Ocurrirán, entre multitud de esperanzas, trances maravillosos.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Apareces en primer lugar:
ahora lo veo.
Siempre has estado,
pero ahora lo advierto
con la propiedad de una vida
que se configura libre
si ejerce su derecho a serlo.
Obras el milagro
de hacerme ver
lo que merece la pena,
e inyectas ocasión y razones de ser
en la memoria común.
Estás en la cima
de una montaña mágica
que llamo amor.
No hay otra altura
que me interese:
lo percibo con claridad ahora,
y así me lo hago saber.
Hemos aguardado,
quizá sin saberlo,
el milagro divino,
y reclamamos tiempo y espacio,
puede que hasta el pago,
de grandes intereses vencidos.
Haré mi parte:
cuando quieras y/o decidas,
suscribe la tuya.
¿Sí?
Juan T.
Buscaremos las palabras en el nuevo día, y nos daremos los consejos que ya surten los efectos deseados. No paremos ante el destino.
En adelante, hemos de sugerir hazañas que nos promuevan para ese fin que es inicio de las cuestiones que consideramos esenciales.
Abundemos en los instantes de las pasiones con las que podremos navegar hacia la señal más singular. Nos debemos al todo.
Persigamos ideales, pero sin quedarnos en lo obvio del destino, que ha de salpicarnos de factores que dispongan sorpresas. Generemos amor.
Nos hemos de volver menos suspicaces. Podemos estar en el punto que interpretamos como crucial. Nos hemos de controlar, pero desde la libertad respetuosa.
Las ocasiones pintan bien. Hemos de terminar el dibujo. Las condiciones son las deseables. ¡Adelante!
Juan TOMÁS FRUTOS.
Pretendamos la fiesta que anima con la gratitud que nos propone quedar en el punto que nos gusta. Hemos sido en el trayecto de antaño.
Nos agotamos con esfuerzos que nos insisten con unas garantías que han sido en el pasado y que volverán. Nos tomamos con cariño, con necesidad, justo en el punto que nos alimenta con una versión querida.
Hemos quedado en varias cimas ideales que nos consolidan con las palabras más sencillas. Nos damos ese envoltorio que nos requiere para un término que es inicio.
Hemos aceptado las causas con las diversiones que aclaran los anhelos con los que viajamos hacia un mar de sensaciones. Nos poseemos.
Nos hemos de dirigir hacia ese ideal que nos comprometerá con el futuro desde un presente que nos embriagará. Nos consolidaremos.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Alimentamos
esos corazones que muestran
lealtad,
y nos felicitamos
en las noches más largas
porque no estamos solos:
lo advertimos,
que es lo importante.
Nos nutrimos
de espacios y tiempos
soñados y reales,
que comparten las opciones
de una vida
que exprimimos con equilibrio
y razones convincentes.
Nos tenemos
cada segundo del día,
y nos preñamos de entusiasmo
para explicar hasta lo que no tiene sentido.
Nos entregamos
a las intenciones y a sus soledades,
y quedamos en el punto
en el que derramar amor
es la constante.
Hemos sido y seremos
con serenidad, en la ventaja
que ya nos eterniza
con besos y abrazos,
y con miradas cómplices a los ojos.
¿Sabes de lo que hablo?
Juan T.
Hemos de volver con las razones que nos proponen con gustos que nos llevan donde la hermosura es parte del sistema.
Nos conformamos con una continuidad que nos invita a vivir en las noches de la más pura eternidad. Nos buscamos. Las suficiencias se hallan.
Estamos en esos conciertos que nos aclaran lo que debemos realizar en un mundo de complejas caricias que hemos de propulsar entre equilibrios.
Nos debemos a esos universos que entregan lo mejor de sí mismos. Crucemos las calles de las sensaciones que apuestan por los regresos más eternos.
Persigamos la transparencia, las ayudas comunes y las ruedas hacia la bondad sempiterna, que es garantía de un futuro en justicia. Nos hemos de halagar con una comunicación real. Desde la intención leal todo es posible.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Nos damos esas causas que nos permiten llegar donde todo tiene sus sentidos ideales. Nos manifestamos con recuerdos que se ubican donde deben. Somos.
Nos fundimos en esa vida que nos mantiene con recuerdos que nos consolidan con imágenes que nos exponen a lo más hermoso.
Vamos a darnos la parte que nos previene con sus toques maestros. Suspiramos. Cada día es una ocasión para aparecer donde debemos.
Nos hemos de manifestar con reformas que nos construyen con unas diversiones que vuelven con anhelos que consolidan la amistad mediante lo sencillo.
Demos gracias a esa eternidad que nos enciende la solidaridad con novedades que son fundamentales. Nos anhelamos con recuerdos sanos. Ahí está la salvación.
Juan TOMÁS FRUTOS.
El amor,
si es verdadero,
nos lleva
por misiones
que hacen la vida
posible, única,
real, dulce.
El deseo,
si es, si nos representa,
nos expone
a los conocimientos
y al aprendizaje
más grato, con la verdad
como bandera descollante.
La vida,
si se exprime,
nos subraya los motivos
con los que nos moveremos
entre indicaciones de salubridades
serenas y comprometidas
con la felicidad,
que es indicativa
de si aquello que anhelamos está
en su punto,
de si las pretensiones marchan
de manera adecuada.
El amor,
si es genuino, se conoce,
se admite, se ve.
Juan T.
Nos hemos de mirar con sensaciones que nos han de eternizar con recuerdos que nos deben dar lo mucho y lo poco.
Hemos de alentarnos con reformas que son. Nos hemos de mostrar con resistencias que nos debieran otorgar la felicidad con dedicatorias que son en la dicha.
Nos debemos poner las prendas que nos aclaran los conceptos con los que nos miramos de corazón. Hemos de brindarnos todo.
Más es en la noche que nos define lo mejor de cada jornada. Hemos asegurado los procesos con calma. Nos enseñamos a contemplarnos con caricias.
Hemos hallado el todo. Nos llamamos la atención con reformas y salubridades que nos quitan las dudas y nos proponen conocimientos. Progresamos.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Enciendes la llama
del deseo conjugado
en forma de pasión
e iluminas el cielo,
que dimensiona las estrellas
para ponerse a tus órdenes.
Estimulas la vida
con unas fantasías que proponen
qué realizar con recuerdos
que están donde las posturas
son claras, imaginativas,
contrastadas, importantes.
Ilusionas mi ser,
y llegas,
y te entiendo,
y me conmueves
con unas fórmulas que funcionan
con destacadas caricias
que alimentan
los graneros espirituales.
Hemos descubierto
qué hacer y somos
en ese concierto de deseos
al fin cumplidos.
Juan T.
Debemos dibujar sonrisas y compartirlas con los amores más hermosos, con los que nos permiten viajar hasta la comisura de los labios.
Nos subrayamos una empatía que nos debe dar la parte proporcional de una condición que nos hará infalibles.
Corrijamos los aires de juventudes con las que debemos abordar las caricias de siempre. Nos hemos de congratular.
Pidamos los empeños que son ligeras docencias en un instante que consideramos único. No quedemos en palabras huecas. Singularicemos.
Nos hemos de procurar canciones de amor que nos podrán eternizar. Demos las gracias cada día, todas las jornadas, pues en verdad siempre son una oportunidad de aprender y de impregnarnos de sensibilidad.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Nos subimos
al trono del amor,
y allí gritamos
a los cuatro vientos
que nos deseamos.
Lo demostramos
con la paciencia
que nos convierte
en infinitos puntos y maestros
de la evolución misma.
Compartimos el talento
y la gracia
por una eternidad
que lo es en la cima
de la alegría,
del puro cariño,
de lo que tiene entendimiento
y gratitud como parte
del mejor sistema,
el que surge de lo universal
y sus valores.
Vamos peldaño a peldaño:
sabemos que llegaremos.
La meta, como el principio,
es el amor.
Juan T.
Me calculas y te soy con los sueños que previenen lo más sagrado. Nos hemos de demorar para ser en la noche más auténtica.
Nos suponemos con gratitudes. No vamos a detenernos. Nos alcanzamos con lo mismo, con cuanto es fundamental, con los regresos a las eternidades que nos previenen.
No vamos a evitarnos tampoco. Lo que fue vuelve con los negocios que guiñan los ojos con diferencias que reconciliamos. Es una ardua tarea, pero necesaria.
Nos normalizamos con voluntades de amor. Nos brindamos el aire suficiente. Eres especial. Nos sentamos para vernos.
Podemos en ese todo que alimenta. Nos falta un poco, pero llegaremos: lo sabemos. Nos ubicamos como y donde debemos. La gracia nos aguarda.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Te advierto
con invitaciones que son,
que siguen,
que están en su montaña ideal,
que preparamos
con participaciones no exigentes.
Nos respetamos
con tonos que establecen
la creación de más amor.
Nos decimos
que los deberes vienen
sin precisiones extrañas.
Todo lo relevante
ha de ser natural.
Nos iremos contando
los motivos
con más cariño,
con ese que es respuesta
a lo que fue y volverá
con esfuerzo y sosiego.
Eres mi objetivo número uno,
mi estrategia sin serlo,
mi oasis en el fin máximo,
mi voluntad compartida,
mi justificación, mi explicación,
mi devoción, mi atractivo,
la tradición y lo moderno,
la garra para proseguir,
la misma fuente de la vida,
que todo lo otorga,
Eso eres:
la fuente de mi existir.
Lo advierto.
Juan T.
Nos permitimos estancias que renuevan los anhelos de libertad con los que crecemos. Nos damos ese tanteo que es obra del pasado pensando en el futuro.
Todo está donde anhelamos. Nos configuramos como pretensión paciente y somos en los hechos que compartimos. Demos libertad a lo que podría serenarse.
Las virtudes nos han de llevar por los recovecos de un corazón alado. Nos hemos de otorgar beneficios que son estampas con porvenir.
Procuremos aventajar a lo que no nos conviene. Nos hemos de ayudar en lo cotidiano, en lo nimio, en lo que tiene importancia, dejando atrás lo relativo.
Señalemos los hitos del camino poniendo donde toca lo que refleja cuanto somos. Hemos de descansar. La comunicación comienza por un buen ritmo.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Nos implicamos
con el amor en lo singular
y en lo extenso,
procurando avanzar
hacia la emoción misma.
Nos levantamos
y creemos en el presente
que es futuro
con símbolos reales.
Damos con la mejor plegaria
en forma de actuación
y nos importamos
con hechos que recurren
a cuanto ha sido atractivo y fantástico.
El amor toca a nuestra puerta,
y la abrimos de par en par.
¡Qué pase!
Juan T.
Presentimos cuanto tiene elementos de corrección con los que navegar hacia una posición que poseerá todo lo pensado y puede que algo más.
Te diré
lo que es el amor
con el mejor ejemplo,
compartiendo los ideales
que gustan,
buscando lo espléndido,
diseñando la emoción
que nos recorre
el cuerpo y el alma.
Nos alimentaremos
con regresos a cariños
sinceros y gratos
que expandirán
lo previsible,
lo querido, lo que complace
y es en la noche
de los futuros tiempos y tránsitos.
Te contaré
lo que experimento,
que es mucho, todo,
lo que se enseña y comparte
con gratitudes de antaño.
Te destacaré lo que es el deseo,
con señas, con identidades,
con lo que soy.
Te diré, sí.
Decidido está.
Eres ejemplo y verdad.
La mía, por siempre, amor.
Juan TOMÁS.
Nos proporcionamos la mejor versión con un ideal que apuesta por cuanto fuimos desde la emoción más singular y sincera.
Damos con los avisos que nos previenen con sus toques maestros. Somos en la vida misma, con ella, desde la caricia que nos previene.
Hemos dado con la santidad del cariño genuino, que expandimos desde todos los poros, desde los recovecos del fin mismo, que añade espacios a lo que podría ser expresión de amistad.
Resolvemos las señales de antaño con una diversión que nos plantea el regreso a cuanto nos dio una amistad mínima. Nos gustamos.
Sumemos con las gracias de la eternidad que nos subraya lo que pudo ser desde premisas de creencias en la voluntad. Hemos de pensarnos. Ya comunicamos.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Señalo tu ser
con un entusiasmo
que requiere tiempo
y gozo
para localizar la raíz
de una versión
con la que haremos
la mejor singladura.
Nos introducimos
en ese escenario fantástico
que requiere sensaciones
de pura novedad.
Hemos sugerido fines
que nos proponen
más y más
con intenciones cariñosas.
Nos proporcionamos firmeza.
El amor ayuda en ello.
Juan T.
Fuimos.
...
Nos volcamos en la fe desde la máxima autoridad.
...
Nos hemos sembrado de valor.
...
Nos damos mucho.
...
Eres lo más.
...
Sigues en lo sencillo.
Juan T.
Sepamos cuanto nos merece la pena en un trance que hemos de considerar ideal desde sinceras caricias con las que navegar hasta el anhelo esencial.
Nos hemos de destacar el inicio y el final casi en paralelo con sapiencias que nos deben otorgar las reglas que fueron.
No hemos subrayado reformas que han de estar donde todo tiene más sentido. Las causas han de aparecer en la etapa sustancial que alimenta los buenos campos.
Nos hemos de ubicar donde todo fue con unas opciones que estuvieron en la atalaya que todo lo divisa. Hemos de presentir, ser, poder, provocar, y seguir.
Nos hemos apoyado en todo momento, y ahora toca sacar lo mejor de cada cual en la convicción de que juntos, como siempre, lo podemos todo.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Preñas el deseo
y lo conviertes en razones
con las que navegar
hacia el momento crucial
que nos debe pedir
un pulso nuevo.
El amor todo lo puede.
Nos hemos de preparar
para estimar
lo que sucedió:
la existencia se justifica
con los besos y abrazos
que compartimos.
Es todo.
Nos animamos
con reformas que están
en el punto básico.
Lo entendemos.
Hemos subrayado
los pasos elementales
y también los sustanciales,
los queridos.
Damos con las llaves
del cariño singular,
ese propio que es nuestro,
que hemos gestado en el hábito
de cada hora, cada segundo.
Llenas el día totalmente.
Juan T.
Me tranquilizas.
El corazón está en su sitio,
a tu lado, curado,
o en proceso,
que de todo hay
según las horas.
Me calmas
con tus miradas,
con tus roces,
con esas palabras
que tocan
el punto neurálgico.
Me sosiegas
con tus besos, con los abrazos
que inventan
la mejor realidad,
que distingue lo accesorio
y se queda
con lo principal.
Tocamos tierra.
Has hecho de mí
una mejor persona,
y por eso, sobre todo por eso,
te tengo que querer.
Me encanta el ciclo
que has despertado en mí.
Juan T.
Damos un paseo hacia ese umbral que nos reclama situaciones de amor. Nos consolidamos con recuerdos transparentes. Hemos sido. Siempre hemos mostrado capacidad.
Nos contentaremos
con las razones
que nos ofrezcan
la parte más eficaz
del amor,
la que nos resuelve
los problemas y vacíos.
Seremos felices
con la entrega importante
a la que nos sometemos
con reformas cariñosas
que nos harán
llegar de verdad
hacia la superación del cisma.
Seremos uno.
Pongamos los nombres
en su sitio,
con las versiones ideales,
con las reglas de oro.
Nos hemos de ubicar
en el tramo final,
en el cercano, en el que podamos,
desde la voluntad misma de ser,
con el reparto más generoso.
Dispongamos la amistad
con una gota de cariño
que hemos de extender
hasta el inicio mismo del anhelo,
que compartimos.
Juan T.
Sonriamos ante el nuevo día con la ilusión de que será mejor que el anterior. Lo debemos intentar al menos. La vida es ocasión.
Hemos de alimentar los mejores sentimientos desde la perspectiva de que podemos incrementar el futuro desde la base de un buen presente.
Todo está por suceder, por ocurrir para mejor, desde el entusiasmo sincero, genuino, compartido. Nos hemos de preparar para la vida cada día.
Totalicemos los elementos que han de conceptualizarse con capital importancia. No neguemos las evidencias. Pongamos siempre todo el deseo en la sociedad, que merece los mayores esfuerzos.
Brindemos las experiencias que nos nutren con pasatiempos que aclaman el futuro desde las señales de una caricia posible, nueva, importante.
En ocasiones, sucede que somos felices. Entonces, lejos de estarnos quietos, hemos de procurar ser y avanzar con firmeza.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Eres ese tono
que encaja, que alimenta,
que ensalza los valores
de un viaje
que sólo se justifica
si hay amor.
Eres el color perfecto,
la sonrisa ideal,
la emoción sincera,
la existencia plena,
lo genuino, lo que necesito.
Eres.
Sabes que significas
esa parte del todo
que explica el camino,
que me permite disfrutar
y aprender de todo él,
de cuanto somos,
en esa fusión que nos brinda
la vida entre eternidades.
Eres el bagaje, la soltura,
las certezas, los regresos
y las idas
desde las voluntades posibles.
Nos comprometemos
a una felicidad
que es derecho y situación.
Juan T.
Sonríe ante la vida, y di qué sientes. Nos hemos de mover hacia el escenario que previene y plantea lo mejor de lo mejor. No paremos.
Hemos de saltar de un sitio a otro en pos del conocimiento, al que tenemos derecho. Nos hemos de dar la suficiente sombra.
Cuadremos las amistades con unas señales de algodón que han de presentir las causas que nos colocan donde todo tiene el adecuado sentido.
Los hechos nos distinguen con las palabras que son ecos en el deseo más auténtico. Nos hemos de añorar. Demos las gracias por la existencia que compartimos.
Los astros que nos guían han de reconocer que los anhelos nos hacen vivir en lo común. Aclaremos los conceptos del aprendizaje. Todo lo bueno está ahí. Es cuestión de cogerlo para compartirlo, y, así, lo multiplicaremos.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Ven a verme
y dime lo que piensas
mientras tomamos el elixir
del amor
a la luz de la Luna.
No importa
que salga el Sol
y disipe los sueños.
Éstos viajarán
hasta el fin de los días
donde nos conocimos.
Ven a verme,
y lo recordaremos.
Juan T.
Me esfuerzo en llegar hasta ti, en decir lo que pienso, en convenir con razones, con sentimientos, con destellos que me provocan, cada vez más, lo que pudo haber sido y no fue.
Sueña el río con el mar,
y yo sueño contigo.
Piensa el pájaro en su nido,
y yo en tu regazo.
Medita el mundo en el aire,
y yo anhelo tu respiración,
que comparto.
Insiste la Naturaleza en aprender,
y yo en vivir en ti.
Sueño en mi mar que despierta
los más altos sentimientos.
Navego por tus deseos,
que me consienten en la dicha.
Por inferencia sueño con la vida
en el océano del amor,
y siempre, siempre, a ti te veo.
¡Bendito sueño!
Juan T.
Conformas la realidad
que nos define
con los gustos más ideales.
Salgamos hacia ese mar
que nos propone ganancias
con nortes que son
en el primer mundo.
Nos tenemos por fortuna.
Los anhelos nos conducen
por sendas de cariños
que nos imprimen
el mejor carácter.
Nos hemos de salvar
en el mar idóneo.
Lo que fue siempre vuelve
en forma de bondad,
si por ahí va el fermento
por el que laboramos.
Consolidamos mucho,
y más que está por llegar.
Ya somos más diestros.
Juan T.
Consolidamos con razones lo que es. Nos alabamos. Hemos sido en la misma noche que nos sirve de testigo. Nos cuidamos.
Hemos construido la mejor iniciativa para avanzar con lo que fue. Nos hemos diseñado con un globo que nos consuela.
Hemos dado con los rostros que nos rompen con quietudes que progresan. Eres. Nos consolamos. Hemos presentido, y es.
Nos subrayamos lo más sincero. Nos movemos hacia el mar que nos consuela. Hemos hecho lo mejor. Los defectos aparecen con amor.
Causamos los efectos más proporcionados. Queremos todo. Hemos resuelto las dudas. Nos consentimos. Hemos definido lo esencial.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Nos distraemos para llegar a los objetivos con la voluntad que nos previene con los elementos más esenciales. Nos distinguimos.
Hemos de procurar seguir por las sendas más maravillosas. Nos hemos de desear lo ideal con lo que nos imprime el máximo carácter.
Nos hemos de consolidar. Presentimos lo que es, lo que aparece, y somos con el sello de la emoción, que nos ampara.
Nos sacamos del quicio de la mejor puerta. Nos aclamamos. Pedimos estancias que reservan cuanto fue y seguirá siendo.
Lo que nos presenta el mejor concepto ha de servir para consolidar los fines capitales. Vayamos a darnos todo, o casi todo.
Juan TOMÁS FRUTOS.
