Buenas imágenes

Calculamos los años en los que fuimos. Nos vamos alimentando de las experiencias de unos y otros. Nos comprometemos.

Hemos definido la misión con todo lo posible. Nos allanamos. Nos dirigimos para comprender lo que sucede.

Nos amontonamos. Hemos buscado la pasión de años pretéritos con reglas que nos convierten en oro puro.

Nos seguimos con premisas y promesas que nos hacen caso. Nos hemos añorado. Los divertimentos nos permiten sumar.

Los anhelos van comprometiendo cuanto fue con normas de preferencias benditas. Hemos regalado buenas imágenes.

Juan TOMÁS FRUTOS.

A la escucha

Llamamos al amor,
desde los corazones aliados
que buscan ser
en la amistad y el respeto,
todo, eso sí,
cargado de pasión.



Llamamos.
Escuchamos.



Juan T.

Más y mejores


Nos vaciamos para dar con la amistad que nos pregona las mejores soluciones. Hemos sido en el testimonio básico.

Nos alimentamos de gozos que nos hacen eternos. Hemos defendido la voluntad de estar libres. Nos consideramos en paz.

Las causas nos muestran concluyentes, con intereses superiores. Nos consolamos. Hemos dado con la noria.

Los hechos se repiten. Nos aplicamos. Hemos apostado por valores de preferencias que nos multiplican. Hemos resuelto.

Las dudas nos llevan donde somos. Nos comportamos. Hemos construido la vida de la pura amistad, y en ella seremos más y mejores.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Para lo mejor

Nos peinamos,
y damos
con los tonos
de un amor hermoso
como el amanecer.

Nos peinamos
y nos preparamos para lo mejor.
Mejor será.

Juan T.

Cuestionamos

Mitificamos el mundo que nos rodea con reglas que nos hacen vivir en una jaula de oro. Nos olvidamos y recordamos casi al tiempo.

Hay visiones que nos controlan. Hemos reforzado lo más óptimo. Nos consolamos. Hemos llamado a la verdad que nos une.

Los descaros de otros instantes nos introducen en un universo de buenas fantasías, que recreamos. Nos esforzamos mucho.

Hemos curioseado por ese instante que sirve, conecta y nos justifica. Los años nos hacen vivir el mejor consuelo.

Nos convidamos. Los anhelos unen con garantías. Hemos podido mucho. Nos asaltamos sin dudas. Cuestionamos.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Somos

Horadas el deseo
y me dejas al albur
de la misión
que nos quita lo posible.
Nos somos.

Juan T.

Enormes destellos


Concluimos con amores misteriosos que nos conducen por doquier con la mejor imagen. Hemos de aseverar algunos pronósticos. Nos animamos.



Nos consultamos algunos intereses que vuelven con el caparazón en blanco. Hemos resumido experiencias.




Llevamos a buen término las resoluciones de otras etapas, que nos proyectan las consideraciones más nobles.



Nos decantamos hacia la solución que es posible. Nos quedamos en el puesto adecuado con presencias gratas.




Hemos de vernos en un nuevo anillo, con gustos que destacan las ilusiones de antaño. Podemos ser. Los destellos son enormes.




Juan T.

Razonable

Razonamos
con el tiempo,
y nos vemos como somos.



Es razonable
lo que nos pensamos,
lo que subrayamos y defendemos,
y nos entendemos.



Así, somos.



Juan T.

Emociones rescatadas


Nos anunciamos ante las levedades de unos seres que nos condicionan en positivo. Hemos acercado posturas.

Nos hemos aclamado con intereses que nos proponen querencias claras. Nos animamos mucho. Hemos resuelto.

Nos tomamos en consideración con una simpatía que añade espacios. Nos controlamos. Hemos llamado la atención.

Nos expresamos con inclinaciones que disponen salidas hacia ese lugar donde nos atendemos con todo el cariño.

Posibilitamos. Hemos incluido lo más leve, y somos, siempre somos, con unas garantías que previenen. Hemos rescatado las emociones.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Suena bien

Catamos el amor
que nos regala libertad,
y vamos hacia ese mundo
que nos engrandece.


Hemos puesto en el lugar adecuado
los pronombres que no extrañan.

Nos tocamos,
y llegamos, siempre lo hacemos.
Entonamos el anhelo
de vivir el uno por el otro,
y suena bien.



Juan T.

Hermosas

Nos aventuramos en una nueva travesía que nos honra. Hemos pedido todo. Nos confabulamos en pos de un destino universal.

Nos controlamos. Hemos consolidado. La vida nos sigue. Hemos abierto algunos planes con deseos llamativos.

Nos destacamos con reservas que nos unen al fin más mayúsculo. Nos consultamos. Nos dedicamos a amar.

Hemos construido algunas impaciencias. Nos alentamos con recuerdos singulares que corrigen planes. Nos presentamos.

La vida continúa con rescates deseables que nos conducen al inicio, y ahí estamos. Nos debemos más. Las cosas son hermosas cuando las divisamos así.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Eternidad

Sueño y cumplo.
Respetas el mejor amor,
y amamos con devoción.
Nos superamos.
Eso es lo que nos dará eternidad.
Más, más.

Juan T.

Bravo


Hay términos que son polisémicos. Muchos lo son, pues, como sabemos, es la intencionalidad y el contexto, junto a las interpretaciones de cada cual, que se proveen de las visiones que otorgan kinesia y proxémica, las que configuran un resultado y una óptica que no es fácil de captar. Como se dice, cada uno es quien es. Suelo repetir a mis alumnos, a propósito de las perspectivas, que una cosa es lo que queremos comunicar, otra cosa es lo que comunicamos, y una tercera lo que capta la audiencia. Puede y suele diferir.

Con esta premisa, me fijo en la palabra bravo. No echo mano del diccionario, pero es evidente que nos trae a la memoria fortaleza y valentía, incluso empeño perseverante, ganas de avanzar, pese a todo, contra viento y marea. Por ello es un término que aplicamos en el arte taurino. Tildamos al toro o calificamos una faena con este vocablo, que en poco glosa bastante.

Sin embargo, es posible que por su uso se deteriore. Eso pasa. Asimismo, acontece que no siempre damos el perfil merecido a las cosas, o a las personas, en función de las palabras, que puede que nos distancien del itinerario que queremos recorrer por el hecho de que la gran mayoría las utiliza para múltiples situaciones y a menudo con una profusión que les resta fundamento, quizá por aquello de las que empleamos sin mesura.

No seré yo quien diga que ralenticemos su pronunciación. Es, la de bravo, una calificación tierna, madura, determinante, cariñosa, cargada de poder, con reminiscencias al pasado desde un presente que proyecta futuro. Si algo es bravo lo decimos y punto. Debemos. Incluso cuando tengamos dudas no es malo subrayar ese aspecto notable, pues porta un cariño al que hemos de seguir, como nos recuerda "El Principito".

Sinceramente cuantificar lo bien hecho es digno de quien lo recibe, pero igualmente de quien otorga tal impresión. Estoy pensando, por ejemplo, y siguiendo el primer supuesto, en varias personas que, cuando suben la persiana ficticia y real cada mañana, como se lleva a cabo en un albero, se ganan un bravo infinito por la hermosura y el buen actuar que les acompañan. Por ellos, por ellas, va este artículo. Son como aquel río de película: seguramente mucho más.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Sin pedir nada a cambio

Todo bien. Es en este viernes que me levanto de buen humor. Es una conquista milagrosa en los tiempos que corren: hay mucha prisa, demasiada competencia, en un universo que se despega de los amigos a la menor ocasión, puede que porque no lo son tanto. Yo he tenido suerte en ese sentido, o así lo quiero ver. Debe ser, repito, el buen humor, que me gusta cultivar.

Ciertamente me levanto con empeño, con gracia, con ganas de trabajar y de salir adelante, tomando el mejor desayuno del mundo, por sencillo que éste sea. La actitud nos define. Por eso las genéticas cercanas se diferencian tanto, o las lejanas se asemejan… Son las posturas las que nos conducen por el río de la vida. Lo importante es que comprendamos lo esencial antes de que se acabe el juego.

Suelo hablar de generosidad, como de paz, desde la consideración de que es uno de los mejores senderos para llegar a las metas compartidas que nos hacen ser sociedad. Generosidad significa dar sin pedir nada a cambio, sin pensar en el qué dirán, sin buscar la cosecha. En verdad, sin perseguir objetivos, sino cultivándolos cotidianamente, llegamos más fácilmente a éstos. De no ocurrir así, tampoco supone una frustración, pues no han de ser nuestro fin: se han de ver como los itinerarios por y para la dicha.

Tenemos más suerte de la que confesamos. Puede que no lo digamos porque no somos conscientes de ello. En todo caso, como en esta mañana, hagamos el esfuerzo de reconocer nuestra fortuna, y de reconocernos como seres felices, que lo somos, si nos vemos así.

Indica una de las protagonistas de "¿Conoces a Joe Black?": "No importa que no sea tu favorita. Lo importante es que tú lo eres para mí". Es una conversación de despedida entre un padre y una hija, una despedida que nos habla de toda una vida de lucha por los demás. Me parece una comunicación de tan suma generosidad que hasta se me saltan las lágrimas de alegría. No hace falta que les reseñe que ese padre advirtió, aunque fuera al final de su viaje por esta dimensión, que había educado a la mejor hija del mundo. Cayó en la cuenta de que la amaba más de lo que se percibía.

Mi conclusión (nada absoluta, por supuesto) es que no hemos de aguardar a despedidas para testimoniar nuestro amor y nuestras posibilidades de cariño. Hoy, como siempre, puede ser un buen día. Es cuestión, como nos recuerda la canción, de plantearlo desde ya.

Juan Tomás Frutos.


Vivir

Podré con el mundo
el día que me lo digas,
cuando me aseveres
las opciones que nos rodean,
cuando me cuentes tus cuitas,
cuando me arregles,
cuando todo cuadre,
en ese momento, justamente ahí,
ni antes ni después.

Podré con las emociones,
con las dudas, con las llamadas,
con las atenciones,
con los pronósticos,
con las verdades,
con las vueltas al origen.

Podré mientras pueda,
que podré
para justificar un mundo
que rueda en ti,
mientras la pasión nos una.

Entiendo.
Hemos de encontrar
los pasos de la memoria
con un recordatorio intenso
y enteramente florido.

Nos vale la pena
desde el amor sincero,
en esta pugna que nos refrenda.
Hemos dado
con el tono adecuado,
puede que con algo más.
Estamos.

Las ilusiones
son esos hilos que nos conducen
a la mar,
que en lo nuestro es vivir.
Con ellas podemos, podremos,
avanzaremos,
calcularemos los vientos,
y llegaremos.

En verdad,
con el aliento del amor
seremos.

Juan Tomás Frutos.

Si lo es


Nos embrujamos con el nuevo día, que nos descalza para que valoremos el mundo en el que vivimos. Hay paz. Eso es bueno.

Nos necesitamos en un barco especial que añade pasos a las impresiones que nos declaran en pura amistad. Todo va estupendamente.

Nos ponemos a calcular los elementos y conceptos que nos unen a la felicidad, y vemos que ésta, por fortuna, viaja libre. No podemos pedir otra cosa.

Nos volcamos en las experiencias que nos nublan la vista con actuaciones que declaran los consejos como bases de un destino que nos hará atender las premisas.

Los eventos nos conducen a ese punto de no retorno donde entendemos que hay que fijarse en lo esencial. Claro que lo fundamental es saber si lo es o no.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Rescate

Rescatas el corazón,
y no solo te salvas tú.

El mundo queda en deuda.
Así son las cosas,
que, cuando hablamos de personas,
el juego nos define
para la eternidad.

Un rescate puede ser todo.
Sabes que en tu caso lo fue.

Juan T.

Estamos listos


Nos frecuentamos en una dicha que nos dispone para amar más y mejor. Nos olvidamos para recordar cuanto fuimos.

Hemos de cosechar la mejor claridad. Nos suponemos con reglas de oro que nos insertan en ese anhelo que es un poco más.

Nos llamamos con reglas que son pureza y anhelo de libertad. Nos hemos confundido. Resumimos la experiencia de siempre.

Nos nutrimos con fe en el futuro, que llega con la armonía suficiente. Hemos dado con el tono perfecto.

Los hechos son muchos. Hemos acotado procesos, y desde ellos vamos creciendo. Nos dejamos seguir. Estamos listos.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Vamos

Vamos al amor,
y continuamos,
y éste con nosotros,
hacia el deseo,
hacia la mar,
con placer, en el sueño,
para llegar a lo que seremos.

¡Vamos, amor!

Juan T.

De gozo

Nos programamos con una actitud que une. Nos amamos más y más. Hemos asegurado que somos capaces.

Nos somos en una valentía que es mitad y pronóstico que nos conduce al mismo mar, que nos llena. Hemos adecuado muchos discursos.

Defendemos las razones con las que crecemos en un cúmulo de sensaciones. Cuestionamos una versión que conecta

Nos pondremos donde sea menester para curiosear por los universos más llanos. Nos amamos mucho. Hemos dado.

Los conceptos nos proponen qué hacer en cada instante. Nos reflejamos. Hemos adecuado los fines. Los instantes son de gozo.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Somos

Mejora el amor,
y mejoras tú,
y mejora el futuro.

Y somos,
verdaderamente somos.

Juan T.

Ahora, ya


Modificamos los espacios para vernos donde todo es un buen trasiego. Nos aclaramos un poco más. Hemos de surgir con preferentes dichas.

Los aspectos más descollantes nos han de considerar en el lado más liviano. Nos debemos tiempo. Hemos superado los instantes del pasado.

Prestamos atención con una constancia que nos lleva muy cerca. Nos preferimos otra vez. Salimos. Podemos más.

Los años suman. Los aspectos más brillantes nos inclinan hacia la hermosura, que nos gana otra vez. Nos llamamos.

Las atenciones nos reclaman con sus vestidos más relucientes. Nos miramos. Vemos algo que gusta. Lo conservamos. Es ahora, es ya.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Más

Repones amor
y me regalas más fantasía.
Esto es para no hartarse.

Repones y consumimos,
y más tenemos.



Juan T.

Elementos tiernos


Nos configuramos con toda la fuerza posible, y escapamos de las malas artes, que no podrán con nosotros.

Nos tenemos con la franqueza de quienes vienen en arrastres que nos ubican donde la emoción tiene algo de sentido.

Hemos de calibrar las paciencias con unos toques maestros que nos animan a estar donde todo es. Nos debemos.

Hemos resuelto algunas cautelas con dones que nos apañan el mundo en la medida que es posible. Nos animamos con entusiasmo.

Hemos pedido estar donde las creencias nos regalan un poco de más fortuna. Hemos buscado y dado con los elementos más tiernos.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Complicidad

Me miras con amor,
y con amor sanamos.

Nos planteamos estar.
Hemos aconsejado vivir,
y seguimos con total competencia.

Miro, me miras,
nos miramos.
Hay complicidad.

Juan T.

No fallaremos

Meditamos con toda la cautela del mundo y somos en un destino que llamaremos universal. Nos controlamos.

Nos desplegamos por lugares que nos hacen amar cuanto somos. Hemos aplaudido con recursos leales. Nos establecemos.

Los elementos de antaño nos gustan con impresiones nobles. Nos engatusamos con los recuerdos de siempre.

Hemos dado con los tonos que nos proponen seguir hacia ese instante que nos encandila. Hemos sido brillantes.

Nos hemos conformado con la realidad de las cosas. Seguiremos hacia donde haga falta. No fallaremos.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Somos


Refieres
un poco de deseo,
y con él nos aseguramos
de unas opciones ideales.



Amamos mucho,
y mucho somos.



Juan T.

Hallamos


Adelantamos los anhelos con unos compromisos que son más que impresiones. Todo va siendo en el nuevo deseo, que nos responde.

Hemos permitido porcentajes que nos hacen ser en un nuevo acuerdo que nos propone consideraciones más que entendibles.

Nos logramos con permisos especiales. Nos hemos dejado estar con replicas que nos adecuan a los instantes más poderosos.

Nos sostenemos con emergentes opciones que nos van desarrollando las virtudes más creíbles. Nos acordamos de lo bueno.

Montamos las mejores experiencias con reservas y recuerdos que hacen de todo lo bueno actividades excelentes. Nos buscamos. Hallamos.

Juan Tomás Frutos. 

Los sueños y tú

Reunimos sueños
que nos hacen gozar.
Llegamos donde el tono
es todo,
y seguimos hacia un mar
que nos une.

Hemos descubierto el amor
con diversos aromas
que nos complementan.
Continuamos con detalles
que regalan pasos enormes.

Salvamos obstáculos
y nos realizamos.
Son los sueños, sí,
y eres tú.

Juan T.

Como la vida misma


Hay frases que son más o menos afortunadas en función del momento y de quién o quiénes las pronuncian. Alguien dijo que "la vida es como una corrida de toros", buscando símiles con el comportamiento del astado. Es posible que a veces exageremos en un exceso de celo, o en una búsqueda de abundantes ejemplos para todo tipo de ocasiones.

No obstante, es verdad que podemos divisar instantes que nos sirven, o deberían, para entender lo que nos acontece en otros estadios o coyunturas de nuestras existencias, que se cimentan en la paz, pero que no pueden eludir el conflicto como fundamento precisamente de esa anhelada calma a la que precede y/o circunda una cierta tormenta.

Cada uno de los lances, de las actuaciones del torero, del comportamiento del adversario, de los engaños, de las muletas, de las espadas, de las miradas, de las suertes, de los tercios... nos regalan ópticas y composturas que seguramente, si aprendemos de ellas, si las contemplamos desde la experiencia, nos reportan sabios consejos, que, como la historia personal y colectiva, son mudables.

Además, los segundos cruciales han de "cuadrar", como se dice en el duelo final. Igualmente, los avisos de los compañeros, del mismo animal, del público, de la propia intuición, contribuyen a que, de tomarlos en cuenta, sigamos o no.

Valores como la entereza, la nobleza, la inteligencia o la bondad se cruzan con otros que rozan la emoción y la razón. En dosis justas producen el éxito, o todo lo contrario. Reitero: aludimos a la vida cuando contemplamos el arte y el espectáculo de la tauromaquia. Por ende, saquemos provecho de esa docencia.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Todo es posible


El instante se resume
en lo que me dices,
en lo que comentas
desde la perspectiva más ideal.

Nos hemos llamado
con las explicaciones debidas,
que se sustentan en el amor.
Hay futuro.

Sorprendemos
al presente con ecos del pasado
en pos de la dicha
que llevamos dentro.

Nos regalamos
esos dones preciados
que son virtudes no académicas.
Nos reflejamos
en las razones y en los sentimientos
que se basan en la igualdad.

Confraternizamos.
Hemos curado las heridas.
Nos descalzamos
en un territorio que pregona
a los cuatro vientos
cuanto quiere hacer.

Los años son experiencias
que hemos de obtener en positivo.
Nos ganamos
con resortes poderosos
que nos cuidan.
Así lo hemos de contemplar.

Hemos acudido
a esas llamadas que espantan
las vacuas penitencias,
que no aceptamos.

La impresión es buena.
La vamos a corroborar.
Todo es posible
si creemos en nosotros mismos.

Hagamos que el mundo,
el nuestro, el de todos,
sea mejor.
Y lo será.

Juan Tomás Frutos.

Nos naturalizamos y purificamos


Nos esforzamos. Nos buscamos. Fingimos. Nos hemos comprendido muy bien. Nos imaginamos en diversas modas.

Nos descubrimos. Hemos hallado todo. Hay más. Nos comunicamos. Hemos supuesto que sí. Nos reconstruimos.

Nos hemos sugerido una señal mayor. Nos rodeamos de amores. Nos reducimos. Nos expandimos. Hemos sido un poco todo.

Los añadidos nos traspasan con referencias que recuerdan. Hemos imaginado que puede ser. Nos aproximamos.

Nos subimos a ese elemento de transporte que nos atribuye soluciones. Nos purificamos. Nos naturalizamos.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Mucho

Buscamos
un poco más.
Nos aprendemos.

Nos rodeamos.
Nos mostramos.
Salimos al mar.
Dejamos fuera el vacío.

Nos toca vivir.
Mucho.

Juan T.

Devoción perfecta

Nos centramos con amistades que nos hacen ahondar en los buenos hábitos, en los aspectos que son nobles.

Nos entregamos a las ilusiones que nos permiten liderar los futuros con compromisos más que queridos. Nos agotamos. Nos recuperamos.

Hemos de tolerarnos con preferencias que nos llevarán donde las misiones nos insisten en quedar de la mejor manera. Nos posibilitamos.

Nos amoldamos miles de veces. Nos aseguramos. Nos salimos de nuevo. Nos hemos ubicado en el punto ideal.

Nos respondemos con autoridad. Hay determinación y firmeza para ser en la devoción más maravillosa. Seamos seguros.

Juan TOMÁS FRUTOS.


Nada fuera

Salvas el amor,
y te salvas tú.

Así de sencillo
y de complejo
a la vez.

Uno y otro tienen sentido.
Y no hay nada
fuera de ambos,
de ti y del amor.

Juan T.

Hay más


Reflejas ese honor que nos sube a la nave de la emoción, con la que viajamos hacia ese inicio que será final también.

Nos restauramos con tonos de amores que son sinceros. Hemos sumado. La vida es una unión perfecta.

Salimos a ese paraje donde aprendemos y enseñamos. Nos comunicamos con toda la pasión de un universo que nos consiente.

Las preferencias son muchas. Hemos abierto la caja de los dulces. Nos emparentamos. Hemos agasajado a los que vienen con multitud de entusiasmos.

Los consejos son uniformes, pero hoy avisamos que nos saldremos del tiesto. Hay más. Nos hacemos regresar.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Un tesoro

Reseñas
un tesoro auténtico,
y lo corroboramos
porque estamos juntos.

Suena a tópico,
pero en verdad es un tesoro.
Ya se define solo.

Juan T.

Dulce y calor

Me amontono a tu lado en busca de una ilusión que me regale el boleto con el barco más lleno de sinceras intenciones.

Nos brindamos sentimientos con los que abogar por el futuro desde un presente que embriaga. Nos colamos en el futuro.

Hemos resuelto algunas dudas. Nos preparamos para mediar en las captaciones de una moralidad que cuajamos como perfecta.

Hemos indicado los elementos que consideramos básicos, y con ellos nos decimos que podemos; y así será, ahora y siempre.

Nos tocaremos con la voluntad de que todo cuaje. Hemos hallado resoluciones que nos envuelven de dulce y calor. Son óptimas.

Juan TOMÁS FRUTOS.

El porqué

Te amo
por sencilla y sincera,
porque el cariño
no requiere más de eso.

Juan T.

Al mar


Nos entregamos a varias pasiones que se unen en ti. Nos reciclamos. Hemos hallado todos los motivos de un universo que entrena.

Nos consideramos en la ilusión misma, con el justo deseo de una voluntad que nos añade a los pasatiempos de siempre.

Hemos explicado los planos de una belleza singular que nos expande. Nos comunicamos sin hermetismos.

Hemos encontrado la base de una creencia que nos encumbra donde todo se entiende mejor. Nos damos volúmenes.

Los años de siempre nos perciben en la misma paz. Nos volcamos. Los ejercicios peculiares nos conducen al mar.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Crece

Convences de amor,
y con él seguimos
hasta el mismo fin.

Nos estimulamos.
Hemos hallado más motivos.
El cariño crece.
Somos felices.
De veras.

Juan T.

Suponemos


Llegamos a la vida con mucha energía. Nos colmamos de buenas intenciones que nos invitan a platicar. Hemos de ser.

Nos introducimos en una nueva era que nos propone ganancias de muchos tipos. Hemos sido con el tino pertinente.

Nos comprometemos para estar donde debemos. Nos preparamos para apostar. Volveremos a ese sitio donde nos atenderemos.

Los motivos buenos se multiplican para estar en el punto más adecuado. Hemos quitado anécdotas. Ganamos con reformas claves.

Nos aireamos. Nos fijamos. Hemos construido. Nos ubicamos en ese lugar donde tenemos belleza. Nos suponemos.

Juan Tomás Frutos.

Tú

Pediremos ese tono
que nos aclarará
hacia dónde ir.

Nos hemos impresionado
con deseos
que nos colman.

La dicha eres tú.
Cada día lo compruebo.

Juan T.

Nos naturalizamos


Nos ponemos en forma con una superación del día, que nos une. Nos propiciamos las caricias más hermosas.

Nos elevamos. Hemos hallado motivos. Nos gustamos. Hemos aplicado remedios nuevos. Nos sorprendemos.

Las cualidades nos declaran fórmulas que nos ponen en las mejores pruebas. Hemos inspirado confianza.

Nos demoramos un tanto, pero lo cierto es que llegamos. Hemos culminado las preferencias de antaño. Nos convertimos.

Las bellezas nos van brindando roces. Nos comunicamos con toda la pasión del mundo. Nos naturalizamos.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Amamos

Amemos
con supremas caricias.
Nos hemos de avanzar
con destacadas intenciones
de una calma interior.

Nos pregonaremos
con un total amor.

Nos conectaremos
para dar con buenas posibilidades.
Nos desarrollamos.
Amamos.

Juan T.

Alimentar la pasión


Uno aprende cada día. Es una de las muestras que nos hacen sentirnos vivos. Uno de los conceptos que siempre he manejado (y la experiencia lo avala) es que todo es relativo. No hay, afortunadamente, valores absolutos. De haberlos, son pocos. Hay matices entre el negro y el blanco, y, por supuesto, multitud de colores para avanzar. Dentro de ese conocimiento profundo, hondo, que he ido adquiriendo está el del mundo taurino.

Es cierto que hay universos que se mueven en tópicos, en estereotipos, y éste, en el plano al menos de la difusión a través de los medios, recorre puntos no siempre palpados. Me ha sorprendido saber en los últimos tiempos que hay 17.000 fiestas relacionadas con los toros. Es una cifra ingente, que se superpone y complementa con la labor de las numerosas entidades en defensa de estas ceremonias ancestrales. Es el caso de la Fundación del Toro.

Hay, además, unos 10.000 profesionales que viven en torno a este cosmos. Si contabilizamos las peñas, las precisamos en más de 4.000: cimentan un sustrato de futuro en un momento en que las presencias mediáticas, repetimos, son pequeñas, cada vez menores.

También llama la atención que el perfil de las gentes que acuden a los espectáculos taurinos, o bien participan en ellos, es joven, con menos de 40 años. Ello ha creado una textura que otorga fortuna y desarrollo a un universo de expertos no solo ante este hecho. Se dice, y es verdad, que hay un ingente conjunto de personas cultas que gustan de este arte que, seguramente, necesita una evolución para ser entendido y atendido.

Los números no lo son todo. El toro es pasión, y, como tal sentimiento, hay que nutrirlo.

Juan Tomás Frutos.

A salvo


Mejoras
con todo el cariño
del mundo,
y sigues
en ese momento
que es promesa especial,
base del futuro.

Necesitamos paciencia
para adelantarnos
a las impresiones diarias,
que nos ponen a prueba.

El amor es grande.
Eso da seguridad.
No hay problemas.
No debe haberlos.

Nos distraemos.
Existen opciones.
La calma nos regala
instantes de pasión.

Nos elevamos
hacia un tono de querencia
que nos encuentra
con personalismos
que prefieren situaciones
que taparán lo nefasto.

Nos buscamos
entre rocas y arenas
que nos trasladan
hacia la bondad
que incrementa la temperatura.

Variamos
para conservar la esencia.
Persistimos
en las posibilidades
de una misión honrosa
cargada de verdad.

Nos saludamos.
Estamos en la apuesta
no fingida, en la parte
de una felicidad
que abona el campo
de la estancia en paz.
Nos aplicamos.
Ya a salvo.

Juan Tomás Frutos.

Verdades y sitio


Nos creamos con unas figuraciones que nos llevan donde somos con tareas que impresionan. Hemos agotado los esfuerzos.

Nos tratamos. Hemos dispensado las versiones ideales. Nos damos partes y seguimientos con una periodicidad que ama.

Nos escenificamos con refuerzos que son. Nos maravillamos. Hemos premiado las vidas de otros con singularidades que nos declaran las pasiones más hermosas. Hemos ofrecido mucho.

Nos vamos hacia ese momento en el que somos muy felices. Nos quedamos en el punto ideal. Nos volvemos.

Construimos con texturas que son en las variadas caricias que nos descuellan las verdades que nos ponen en el sitio. Nos centramos.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Nos merecemos

Protagonizamos
ese amor que nos honra
y seguimos
la estela máxima
de la creencia
en la verdad de estar juntos.

Nos unimos
con hilos de independencia.
Nos merecemos.


Juan T.